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  •  Un conte d'amor i d'hivern   
     Author:  Poline
     Dated:  divendres, gener 13 2006 @ 01:59 CET
     Viewed:  774 times  
    Altres- ¿Diga? ¿Eres tú Álex?
    - Sí, soy yo… tenemos que hablar...


    Nada más oír ese, “tenemos que hablar”, supo que las cosas no andaban del todo bien. Algo malo estaba pasando… Desde hacía una semana ya lo encontraba raro, ya no sentía su risa, ya no era el mismo, ese chico que tanto la había enamorado estaba cambiando poco a poco; dejaba de ser su chico, dejaba de ser su sueño... y pasaba a formar parte de sus peores pesadillas… empezaba a sentirse vacía, ya no encontraba el apoyo que días anteriores había encontrado en el que ahora, era su pareja.
    - ¿Qué sucede?
    - Verónika, tú no lo entenderías… por mucho que yo me esforzase en explicártelo, nunca entenderías por qué estoy así, ni por qué cambié…
    “¡Ya está! ¡Al fin lo aceptó!” pensó Verónika, llena de gozo… pero también de tristeza… ¿Qué estaba pasando? ¿Eso era el final de una relación que para ella no era real con la fantasía e ilusión que había puesto en ella?
    Empezó a notar como, poco a poco, sus lágrimas caían por de sus ojos, cómo iba dando paso a los sollozos, aunque en voz mediana, por miedo a que su interlocutor la escuchase, “¡Que vergüenza!” Pensó, pues para ella no había otro miedo que la escuchasen o la viesan llorar… le costaba llorar en público, pero cuando lo hacía… no había forma de parar.
    - Todo terminó, ¿no? Esto es un adiós… ¿o quizás es un hasta luego? – Un gran silencio invadió la otra parte de la línea… ¿Seguía ahí Álex? O más bien habría colgado?
    El miedo se apoderaba de ella… Quizás sería lo correcto, dejar todo por un tiempo, darse largas y que cada uno hiciera su vida… pero… ¿tanto tiempo le había costado decidirse? Era tan difícil decir un “Me lo pasé muy bien contigo, pero… creo que esto tiene que acabar”? Verónika sabía que sí, por eso le costaba cortar a ella, no le disgustaba ser la persona que pusiera punto y final, aunque más de una vez lo había hecho.
    - ¡No! ¿Por qué piensas eso? Es que acaso quieres que acabemos con lo nuestro? Porque… no creo que sea eso lo que quería decirte…
    - Entonces… ¿Qué pasa? ¡Estoy harta de preguntarte y no encontrar respuesta! Estoy harta de que siempre que te digo que me voy, tenga que estar esperando media vida a que me digas un simple te quiero, o uno de esos “preciosa” que me decías antes… ¿Te acuerdas? O es que se te ha nublado el pasado?
    - No se me ha nublado el pasado… no tengo ningún problema, sé perfectamente cómo eran antes las cosas, y como son ahora… pues soy yo… el que hace que sean así… Yo… Vero, lo siento, de veras…
    Empezaron a oírse sollozos al otro lado de la línea… ¡No podía ser! Era la primera vez que escuchaba a Álex llorando! Era imposible que una persona así, con tanta fuerza interior… estuviese llorando! Y… más aún que fuese por ella, por Verónika…
    Otra vez el silencio invadió todo, no se oía nada más… ni respirar… ni una palabra… “¿Qué estaba pasando?” se preguntaba Verónika una y otra vez…
    - En realidad… Sí, es por eso por lo que te llamo… Verás, hace unos días, me volví a plantear lo de Clara, volví a pensar en ella… y joder, me sigue gustando muchísimo. Y, no sé sí la quiero más que a ti… Ese es el problema.
    - Veamos Álex… tú, ¿tienes claro lo que quieres? O… tan sólo es una cuestión de me gusta, no me gusta? Piénsalo bien… no quiero que me hagas daño…
    - Ya lo he pensado, llevo pensándolo des del sábado, llevo concienciándome de ello des del cine del sábado…
    - Des del Sábado ya lo sabías? Y… y no pensabas decir nada? Eres más feliz así, no?
    - Sí… lo sabía desde el sábado… Vero… yo, lo siento!
    - ¡Lo sientes!… lo sientes…
    Verónika no sabía dónde meterse… sentía miedo, sentía temor… era todo tan extraño… Estaba cortando con ella… él, que siempre le decía que no sería él el que la dejaría… Y ahora, estaba cortando! Eso no podía entenderlo Verónika… y menos… por Clara! Él bien sabía que tenía novio! No… eso no podía estar pasando…
    - Álex… ¿me lo estás diciendo en serio? ¿Vas a cortar conmigo?
    - Sí Vero, yo, ya te lo he dicho, lo siento. Pero no quiero hacerte daño…
    - Y.. ¿qué te crees que estás haciendo ahora? ¿Cosquillas? Lo siento Álex.. lo siento, me pasé…
    - No te preocupes, te entiendo… yo sólo quiero que sepas que te quise…
    - Y yo no, verdad? Yo… sólo era un juego… Álex, lo intenté contigo dos veces..!! Pensaba que esta sería la definitiva… No puedo hablar más, luego te llamo.
    Verónika colgó el teléfono… Las lágrimas corrían por sus mejillas… Las manos le temblaban… En su interior sólo tenía un deseo, quitarse la vida esa misma noche. Encendió la luz de la cocina, abrió el primer cajón, sabía que allí su padre guardaba la navaja de su abuelo,; pensó en él… en su abuelo, tal vez ahora podrían estar juntos… Se fue al baño…
    Allí estaba, mirándose al espejo, notando como su cabeza iba a estallar, los ojos hinchados, nunca se los había visto así. Abrió el grifo… Recordó que una vez un amigo le dijo que la forma más “buena” de suicidarse era cortarse las venas en el baño. Todo decidido, un simple corte por aquí, un simple corte por allá… perfecto… Se miró de nuevo, vio bajar las lágrimas por sus ojos, pasar por sus mejillas, caer en su boca, rozar su cuello… talmente el recorrido que solía hacer Álex por su rostro… primero empezaba en los ojos, le acariciaba las mejillas, le besaba los labios, más tarde pasaba sus dedos por sus labios, para sentirlos humedecidos, y poco a poco iba bajando por su cuello.
    Se acordó de aquella tarde en el banco, habían quedado con otra pareja, estaban solos, o eso pensaban ambos, se besaban con pasión, sin temor… qué malo les podía suceder?
    Volvió a mirarse… se acordó de esa niña que jugaba con las barbies, de esa niña que creció con la música, se acordó de cómo se enamoró de su profesor de violoncello, del de castellano… Cómo cada chico había pasado por su vida, sólo causando daño, no quería que le volviesen a hacer daño… Pensó, y vio a la niña de siete años reflejada en el espejo, le sonreía… era ella, con sus trenzas, siempre le había gustado llevar trenzas, se hizo unas: vivir, y morir, tal como siempre quiso vivir …
    Siempre había tenido miedo a la muerte, ahora se daba cuenta, que su mejor amiga, su solución, era el temor de su vida. Se acordó de cómo por las noches pensaba tumbada en su cama cómo sería morir… cerraba los ojos y dejaba de respirar. Aquel dolor en el estómago le volvió de nuevo, sabía lo que significaba… en el fondo tenía miedo…
    Se quitó la camisa y admiró: siempre había pensado que sus pechos eran bonitos, bellos… esos que le gustaban a Álex… De pequeña siempre había querido tenerlos grandes, ahora pensaba que de esa forma, tal como los tenía ahora, eran perfectos… Se puso la camisa que llevaba su abuelo cuando se murió… Se tumbó en la bañera… El agua estaba caliente, muy caliente… qué importaba? Iba a morir en cuestión de segundos… Oía como aquella niña del espejo le decía que no lo hiciese, que le acompañase en su juego, que no diese un último adiós al mundo… Pensó en su abuelo, él murió tranquilamente… él no hubiese querido que ella muriese de esa forma… Se hizo el primer corte…
    Y entonces pensó, no valía la pena, no por alguien que le había mentido… Recordó, que a 100 km alguien le estaba esperando, y… se dio cuenta de que no debía arriesgar su vida… Todo lo que sentía, dolor, desamparo, desamor… desapareció. Por fin, la luz volvió a sus ojos.. volvería a ser feliz…
    Pero por entonces.. ya era demasiado tarde, ambas muñecas estaban ensangrentadas…




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  • Un conte d'amor i d'hivern | 1 comentaris | Crear un compte
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    quina historia mes emocionant
    Escrit per: Anònim on diumenge, febrer 05 2006 @ 05:07 CET
    aquesta historia m' ha arribat al cor...

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